viernes, septiembre 21, 2007

Inmortalidad de la voz

(Como siempre, dedicado a mi amiga del oeste, aunque esta vez es una dedicatoria compartida. Igual, lo unico notable de este relato es su largo, por lo demas, es un proyecto muy ambicioso como para que quede como yo quisiera)


-¿Sabés? Siempre quise estar en esta situación.-
Quizás alguien, conocedor de su situación, podría pedirle explicaciones, podría confundir sus palabras y encontrarse contrariado por su afirmación; sin embargo, su sonrisa tímida, esa forma de levantar muy poco las cejas en lo que podría considerarse el resabio de un tic nervioso de su niñez, quizás justamente eso, un resabio de su niñez tan lejana, y la mirada, como olvidarse de esa mirada y de ese “algo”, todo eso y mas, todo él, completamente él, mostrando su sinceridad sin siquiera signos de esfuerzo, sin nada fingido, solo sinceridad sincera, palabras sinceras y como no, si él no habla de muerte y de perdida, su situación, él habla de semioscuridad y velas, manteles largos y sillas elegantes, del vino y las copas, de la música romántica y tantos otros en esa intimidad de a dos entre tantos de a dos, de él y ella, dos, y ella lo sabe, y no necesita explicaciones, ella sabe de muerte y de perdidas -no por ella-, y no necesita explicaciones, él siempre fue sincero.
-Si,-Le responde, acomodándose el pelo, en un acto inútil pero necesario para lo que venia y sin poder evitar que una sonrisa se le escapara antes de tiempo. Lo que iba a decir era típico de él y eso la divertía- me imagino que ha de ser lindo ¿no?-
-No, eh, yo me refiero a que me encanta que hayas aceptado mi invitación, me encanta que estés aca conmigo, me encanta este lugar… Es la primera vez que tengo una cena como esta y me encanta que sea con vos, eso quería decir… ¿En qué pensabas?-
Él lucia desconcertado, sus palabras seguían siendo sinceras pero pecaban de atolondradas y perdían efecto, ella trocaba su sonrisa por risa; Increíble que él cayera en eso, cuando siempre era ella cayendo y él tan rápido, para sacar comentarios asi tan naturalmente y hacerla caer siempre.
-En eso mismo estaba pensando… ¡Ha de ser linda una cena romántica conmigo!
Sus risas se sintieron acompañadas, muy bien acompañadas. Cazador y cazador cazado, se sentía muy bien que fuera asi, se sentía bien la situación y sin embargo pensar, los dos pensar que si hubiera sido antes, antes de que, ¿antes de todo o antes de eso?, y para que pensar si se sentía bien ahora, pero de haber sido antes, de haber sido antes.
-Te estas juntando mucho conmigo vos, no deberías… Una cosa es que yo sufra de un defecto típico de gente inteligente, ¡pero otra cosa es que vos te lo copies!
-¡Ah!- Exclamo ella con indignación falsa, estirándose, golpeándolo veloz pero suave, y casi volcando el vino- ¿Yo no soy inteligente?-
-Muchas veces te dije que si, pasa que vos no tenes defectos y queres copiarte los míos…
-¡Ay! Con que facilidad das vuelta las cosas vos, ¿eh? Igual yo creo que vos sos inteligente pero que no sos soberbio para nada. Tu soberbia es tan fingida como tus dolores después de mis golpes…
-Estas exagerando- Se tomo el brazo, en donde había recibido el castigo, y se inclino un poco hacia delante- ¡Yo no soy tan soberbio!-
-Te estas poniendo llorón, antes te golpeaba mas fuerte y ni “a” decías.
-No, para nada, a lo mejor vos estas mas fuerte.
-Puede ser, empecé el gimnasio…
-Y lo terminaste.
-Si, pero tres días después. Creo que esos tres días pudieron haber influido… Esta bien, supongamos que fue el gimnasio y que no estas mas llorón, y tampoco sos soberbio.-
Hizo una pausa, como pensando. Después respondió:
-Pero a veces me siento muy cerca de serlo, muy a pesar de que odio profundamente la soberbia. Es que siento que todo es muy mediocre, que a nadie le interesa nada, sino mira lo que es la televisión… Una mina en bolas vale más que mil palabras.-
-Y…- Ella sonrió levemente- o te resistís o te unís, aunque no lo quieras te vas mediocrizando.-
-Siempre fui mediocre, pero siempre critique la mediocridad. Siempre critique la soberbia, no quiero ser soberbio también.
-Es fácil convertirte en lo que criticas.
-Actuar es fácil, pensar es difícil, actuar según pensás es aun más difícil, dijo alguien que no me acuerdo.
-Es verdad, pero también con el tiempo uno se va a ablandando ¿no? Como que te cansas de pelear.
-¿Eso es un intento de justificación porque ahora escuchas baladas romanticonas?
Rieron, se tomaron una pausa, ella se sonrojo y tomo de su copa, luego prosiguió:
-No tendría que haberte contado… Es que… ¿Viste cuando algo te trae recuerdos?, un aroma te puede llevar a otro sitio, una canción a otro momento… Por eso escucho a Arjona, esa canción me trae recuerdos pero no creo que sea un buen momento para hablar de eso, me voy a poner mal.
-Si te entiendo- Su mirada era triste ahora, tantas veces había querido una mirada menos sincera, ahora ya no importaba, su mirada era triste, él estaba triste y no le importaba demostrarlo. Como ella había dicho, con el tiempo uno se cansa de pelear. Él estaba cansado.
-Perdoname, ¿Quién soy yo para hablarte de estas cosas? Con todo lo que pasaste.-
-No, no te preocupes, estoy cansado de callarlo… ¿Sabias lo del video?-
Diciendo esto, él busco sus ojos, apoyando los brazos en la mesa, las manos juntas entrecruzadas.
-Si,- Ella bajo la mirada. Alguna vez le había dicho a él que su mirada decía tanto que a veces era difícil de soportar directamente. Él le había dicho que porque, si esa mirada nunca decía cosas malas, “como se nota que no te miras al espejo cuando estas enojado” y risas, tan fácil reír cuando estaban juntos, como en sintonía. Ahora tenia su mirada sobre ella, y esa mirada no decía nada malo, al contrario, pero ella como receptora se sentía poco digna, casi culpable por saber, por saber y no por él- Daniel me contó-
-Está bien, yo le dije que se lo llevara… Era una hora, menos, todas las noches, de ella y solo de ella, de esperar, de pensar que ella al lado mío y no querer desviar la vista, porque esa parte… y después despertar, saber que no hay forma de desviar la vista que pueda ubicarla a mi lado, saber que no va a haber comentarios ni chistes de mi cara mientras como, de su manera de bailar, saber que lo que único que queda es rebobinar. Muchos no pueden entender que yo mirara ese video todas las noches, me decían que me auto flagelaba con su imagen…-
-No les hagas caso, a veces necesitamos recordar,-Se sintió tonta y sonrió para si misma- Como cuando yo escucho ese tema de Arjona…-
-No,- En otro momento hubiera hecho un chiste, no le hubiera dejado pasar ese comentario, sin su propio comentario, golpe y risas, en otro momento, si hubiera sido antes…- Tienen razón en que me auto flagelaba, pero se equivocan, si yo quisiera ver su imagen, para eso tengo muchas fotos… Lo que me hacia, bah, lo que me duele y me lastima es escuchar su voz.-
-Era, ¿no?, el video ya no lo tenes… ¿o si?-
-No, el único es el que se llevo Daniel. Pero yo todavía la escucho todas las noches.-
-Que curioso, recién hablábamos de recordar… ¿Para qué? Me pregunto por qué tantas cosas para recordar, por qué necesitamos de un aroma o de una melodía, de una foto. Tantas excusas para recordar, cuando a veces es tan difícil olvidar…-
El se quedo en silencio, y ella tuvo que retomar la iniciativa. Las cosas hasta ese momento no podrían haber ido mejor, pero inevitablemente habían llegado a, habían hablado de, y era imposible dejar de pensar, dejar de insistir… Si hubiera sido antes, si hubiera sido antes…
-¿Ustedes se conocieron hablando por teléfono, no?-
-Por trabajo. Al principio fue trabajo, después excusas para llamar, y hablar de cualquier cosa. Su voz me cautivó.-
-Tenía una voz especial.-
-Si, uno podía pensar que estaba cantando, que con una melodía detrás esa voz era un disco de oro, aunque solo estuviera leyendo una noticia del diario.-
Rieron tristemente, ella porque el reía, él quizás recordando. Después otra vez silencio, hasta que fue el quien tuvo que tomar la iniciativa.
-Pienso… Es mi culpa.-
Ella tomo su mano y lo miro a los ojos. Su mirada decía “culpa”, y “triste”, pero no cedía a las lágrimas.
-¿Por qué es tu culpa? ¿Qué?-
-La voz. Ella, yo se que no esta, pero su voz, yo la escucho, yo no la dejo morir.-
-No te maltrates.-
-Pero no… Quiero que sepas.- Ahora el era quien sostenía las manos de ella- Ella fue muy importante para mi, como también lo fuiste vos.-
-Si, amor adolescente.-
-No exactamente, mi amor más adolescente fuiste, con tantos “no” que eran “si” y tanta vuelta, tanto caminar para cruzarnos por “casualidad”, ese intento por aprender guitarra cuando lo que me importaba era estar con vos, esa vez que me dijiste “no puedo estar con vos, no podemos hacer nada ¿entendes?” y me besaste, la competencia perdida con él, y esperar un año, dos a ver si se peleaban, analizar y desmenuzar todos tus comentarios, para ver si había esperanza… Todo lo que me costaste, ¿Te acordás Celeste?-
Hacia mucho tiempo que ella no escuchaba ese nombre. “Al que quiere celeste que le cueste” le dijo, “Chau Celeste” se despidió el.
-Y después vino ella. No me des más importancia de la que tengo.-
-No, al contrario, vos para mi fuiste muy importante, mas de lo que yo fui para vos. Durante mucho tiempo supuse que en algún momento se me iba a dar, se nos iba a dar…-
-Parece ser que suponías bien, ¿no?-
-Pero no, el momento no llegó, no es ahora que se dan las cosas, no es ahora y es mi culpa, yo no la dejo morir.-
-Nunca fue tu culpa, su muerte no depende ni dependió de vos nunca.-
-Si, depende, y si ahora no puedo… No puedo y es por la voz, no puedo.-
-¿Hoy escuchaste la voz?- Preguntó.
El no la había escuchado esa noche. Y ella no lo sabia, pero el se había propuesto no escucharla (-Rodríguez y compañía-), ella no sabia cuanto dependía de el (-Horario de atención-) y cuanto no, ella no sabia lo difícil que era vivir con esa voz (-3 para fax-), ella no sabia de los alcances de su convicción.
Y todo iba de acuerdo a lo que él presuponía, era simplemente dejarse llevar, la conversación fluía, sin necesidad de esfuerzos para encauzarla, la conversación los depositaba en donde ellos querían, a donde ellos querían… ¿El quería? ¿Ella quería?, pero sin tiempo para pensar en eso, solo pensar en que si hubiera sido antes, si hubiera sido antes y nada mas, después seguir, solo seguir, y ese encontrarse de las miradas, dejar atrás las palabras y darle paso a las miradas, la de él, como siempre, dejándolo al descubierto, diciendo todo lo que por su interior ocurría, aunque difícilmente ella pudiera interpretarlo. Y estaba bien, ¿Quién podría culparla? después de todo las miradas no suelen hablar de voces que no mueren. Tampoco se necesitaban palabras, asi como no se necesitaban interpretaciones complejas, solo ese mirarse y sentirse cerca, sentirse bien y pensar, sus labios acercándose, pensar, ella pensar, que si hubiera sido antes, si hubiera sido antes; él pensar, que si hubiera sido antes, si hubiera sido antes, y sin embargo sus motivos tan diferentes, pero ahora ya sin distancia entre esos labios que se sienten tan bien, tanto tiempo sin sentirlos, si hubiera sido antes, y otra vez pensar, sentir ese abrazo calido, ella sentir, sentir que todo fue necesario, no fue perdida de tiempo, fue preparación, pero también sentir sin saber que las cosas ya están decididas, sentir sin escuchar que el no va a escuchar la voz; él sentir, sentir que es la única forma, sentir que es irreversible, sentir que esta noche no, esta noche no habrá voz y decirlo y besar y abrazar, sentirse muy bien y luego decidir que es hora de irse, pero antes otra vez los labios y esperar un segundo, el vino, el alcohol vos sabes, y esperame un segundo, que el baño y es un segundo… Y es suficiente, las pastillas -casi veinte-, un segundo es suficiente y solo un momento mas y ya no sentirse bien, dolor sin luchar y caer para los últimos, duros, fríos, inacabables instantes en que todavía la fuerza alcanza y es esa lucha, su voluntad contra su fuerza física, su fuerza y la tentación y la voz, la voz temible e imperecedera que sigue detrás de la memoria 1 del celular, amenaza latente hasta que ya no hay fuerzas y todo es otra vez pensar, si hubiera sido antes… y pensar en como va a reaccionar ella cuando lo encuentre, cerrar los ojos para que ella no vea muerte, pero sin esperanzas de que ella pueda entender lo fácil que es para una voz alcanzar la inmortalidad, sabiendo que no hay manera en que ella pueda entender que esa es la única forma de escapar de una voz que no muere, que solo hay un lugar en donde se esta a salvo de aquello que no sabe morir y que esa noche tiene una razón, una esperanza trunca de encontrar otra forma, esperanza de no escuchar otra vez a esa voz, otra vez escuchar 3 para fax.
-No- Respondió él- Esta noche no la escuché.-
-¿No será una señal eso?- Preguntó ella.
Sus miradas se encontraron, los labios lo harían pronto.
-Hoy no la voy a escuchar.- Le dijo él.
De cierta forma, estaba siendo muy sincero.

4 comentarios:

Mola dijo...

que triste :(

esto no es para un dia como hoy
hay que festejar el dia de la primavera

Chinita Jodida dijo...

AAyyy!!
Que romántico!!

MÁS! MÁS!! MÁS!! MÁS!!

emma dijo...

uhhh...me gusto, me gusto...extrañaba mucho este tipo de cosas de parte suya...en serio...gracias por la dedicatoria...ehh...me quedan picando varias cosas, lo habre entendido por la mitad al cuento? Se merece una relectura..me gustan mucho los dialogos tmb...y la sucesion de pensamientos escritos, muy buena...
bue, los dejo, adios!

ojotazeta dijo...

Bravo feis, a mi no me salen cuentos con diálogo. Son mas bien difíciles. Concuerdo con Emma en lo de los pensamientos. Por que no se dedica más seguido a la ficción? Deje ya el reality aunque le de más dinero.